lunes, 7 de mayo de 2012

Voces del más allá.


Corazón cansado, vísceras dormidas.

Cierro los ojos bajo el sol, y veo todo de color rojo. Veo sangre.
Gemidos de pasión, gemidos de dolor.
Cielo infinito, almas eternas perdidas.
Sabiduría enterrada, desamores bebiendo tequila en un bar.
Soledad compartida, sentimientos escondidos.
Lágrimas sin rumbo, pecados cometidos con gusto.
Lenguas malévolas lamiendo heridas de la vida.
Sinfonías de destrucción, el temor que causa tu mirada.
La visita a un cementerio: el recuerdo de que tengo vida.
Corazón roto, cuerpo sin vida.

viernes, 27 de abril de 2012

Desdicha.

Nadie sabe que sufro, nadie sabe cuándo, cuanto y porque. Porque lloro en soledad, y mi corazón destrozado por el desamor lo siento solo yo, y lo ve algún Dios. Siento envidia de las personas que ríen de verdad, envidia tengo de su felicidad. Quiero un abrazo, un beso y más que nada que me entiendan. Pero todos se ríen de mí, juegan conmigo y cada día me sacan gotas que riegan a las semillas de mi felicidad. Me volví lo que odio, y no sé cómo recuperar a la persona que fui. Y no sé si el hecho de que seamos humanos tengamos que ser así de idiotas, decepcionantes, hipócritas, enfermos mentales, incapaces de amar de verdad, ignorantes, bastardos, sin gracia y sin un alma pura. Todo indica que la humanidad es así: sucia; y la vida: sarcástica y cruel. Por lo tanto, seguiré mirando el cielo, esperando que un día la puta vida se vuelva decente, en ese entonces ya seré arrastrada por la muerte, y más allá en el infierno, gozare más de lo que creo disfrutar aquí. Me pregunto si algún día mi felicidad brotara y florecerá.

domingo, 1 de abril de 2012

Pensamiento nocturno.

Quizás el secreto de la madurez consiste en esperar con calma que el viento se lleve a los problemas. Sentarse en un rincón, lejos de toda sociedad que sólo sabe discriminar y juzgar, en un lugar solitario y oscuro que pueda iluminar a tu mente y llenarla de sabiduría, y te susurre suavemente al oído cual es lo correcto y lo incorrecto. Dejar de ser cobarde, sacar lo que molesta al alma, amar sin miedo, soñar sin limites y dejar de ser lo que odiamos. No culpes a la vida si te parece que toda la mierda se concentra en vos, la vida es sólo lo que respiramos, los humanos somos quienes contaminamos y hacemos de este mundo un infierno. El mundo fue un paraíso hasta que llegamos nosotros: los hipócritas, los mentirosos, los infieles, los torpes y los dementes. Juntos convertimos nuestro paraíso en Gehena.

miércoles, 28 de marzo de 2012

Mi ángel.

Pequeño ser que viniste sólo para ser ángel, y despertar en mi la locura de tener a un ser que nunca me abandone. Me perdí con tú ausencia en la oscuridad, pensando que me vendrías a buscar. Pero comprendí que tu lugar no se encuentra en donde hay tinieblas, sino allá, arriba donde tú puedes brillar.

Miro hacia atrás y recibo recuerdos del pasado, construyo un mar sin fin con mis lágrimas, un cielo eterno con cada suspiro, doy una puñalada a mi corazón cada vez que te llamo, cada vez que te pienso.

Mi alma ya no me escucha, y mi vientre ya no me habla. Tengo miedo, abrázame, consuélame, susúrrame, ámame desde arriba; quiero acurrucarme en tus alas, dejar de tener frío y sentir este vacío.

Hay tanto que vivir, y sólo el cielo sabe cuanto yo te amo. Te tuviste que marchar y mis días desde entonces están de luto hasta que yo te vuelva a ver, porque olvidarte jamás podré.

Recuerdos que matan.

Entre tanta tristeza disfrazada de lujuria y alegría tratamos de coser las heridas abiertas causadas por el desamor. Pero aquellos sentimientos que queremos llevar a un ataúd, bajo la tierra, queriendo que todas las emociones mueran, y nunca más resuciten, están más vivas que nunca, y con el esfuerzo de cerrarlas, abrimos más con un sólo recuerdo.

Eme aquí, poniéndome una mortaja porque aquel hombre se ha llevado todo de mi, hasta mi último suspiro, y ahora estoy muerta. Estoy lista para acostarme en un sarcófago y asfixiarme completamente. Pero antes, preparo lentamente mi epitafio, escribiendo aquel poema que un día me dedicaste.

Todo es tan espeluznante. La soledad apesta y yo, tan aturdida por recordar aquellos momentos que pasamos en el peldaño de mi casa. Subyagandome lentamente entre los recuerdos de tus besos, vuelvo a desearte con desesperación.

Miro las fotos estilo vignette y lloro, toda esa jovialidad desaparece y empiezo a odiar aquel vestigio. Concluyo que estuve viva mientras estaba con tu preciosa piel, pero ahora que no te tengo, viva estoy mientras no te pienso. Te pienso, y muero lentamente de nostalgia, de tristeza y de ira.

Me acuesto, cierro los ojos, te recuerdo y muero.

miércoles, 1 de febrero de 2012

La olla junto a la lapida

Miércoles 12 de mayo de 2004.
Estamos haciendo trabajos manuales en el colegio, un regalo por el día de las madres que también sirven como puntos para la materia. Todas trabajamos ansiosas. Yo me llamo M. Y tengo 13 años, tengo una hermana de 20 años, la mejor egresada del colegio en donde estoy estudiando, todas las maestras dicen que debo seguir su ejemplo, y yo me esfuerzo mucho, pero ella siempre es la mejor en lo académico. Mi padre está enfermo, los vecinos siempre nos ayudan con rifas y gracias a eso él se encuentra en un estado mejor. El es 'médico', elabora remedios naturales.
El regalo consiste en una olla pequeña de cerámica, adentro le rellenamos de arcilla fresca y ahora le estamos pegando fideos de todo tipo, arroz, porotos, etc. Está quedando lindo y todas opinamos que a nuestras madres les gustará.

Jueves 13 de mayo de 2004.
Continuamos trabajando, lo que pegamos ayer, hoy ya está seco y eso significa que podemos continuar. Pintamos todo con barniz, quedó más brillante y la olla de cerámica en realidad luce muy bien.

Viernes 14 de mayo de 2004.
Estamos poniendo los últimos detalles al regalo, le pusimos cintas alrededor de la olla. Ya está todo listo, sólo falta entregar nuestros regalos. Todas las compañeras estamos contentas, el trabajo fue todo un éxito.

Sábado 15 de mayo de 2004.
Hoy desperté un poco triste, mi casa es un poco fúnebre y desordenado, tengo muchos loros, cotorras y otras aves. Alrededor de mi casa hay muchas plantas. Casi no recibo visitas y mi hermana tampoco.
El gran día llegó, el día de la madre. Para la entrega de trabajos del colegio y obsequio para las madres, se organizó una misa, seguida de un acto cultural.
Todas mis compañeras están presentes, y ya le entregaron sus regalos hechos por sí mismas. Todas están felices, entusiasmadas. Entre tanto alboroto viene una de mis compañeras, yo con mi olla en la mano le sonrio, y ella me pregunta:
-¿Y tú madre? No le has dado aún el regalo..
Yo bajé la cabeza y le dije:
-Más tarde le voy a dar..
-¿No pudo venir?
-No, ella ya no está conmigo desde hace tiempo. Voy a llevarle la olla al cementerio, le voy a dejar la olla junto a su lápida.
Mi compañera se quedó anonadada, bajo la cabeza y con tristeza me dijo 'lo siento', yo sonreí, y ella no supo que hacer.

miércoles, 11 de enero de 2012

Mi gran maestro

Al llegar sobre la avenida él estaba afuera, fumando un cigarrillo como de costumbre, y por lo que vi, también acababa de llegar porque tenía el bolsón colgado a los hombros y su termo en la mano. Recostado por la pared manchada, absorbía el humo que poco a poco llegaba a sus pulmones, y volvía a expulsar. Entre deprisa sin saludarlo, disimule no verlo. Espere afuera en la clínica, en el balcón, a que viniera a abrir las rejas. En medio minuto estaba ahí, oliendo a humo de cigarrillo. Me saludo con un gesto, y yo lo salude con voz baja. Al entrar a la clínica me pidió que espere. Mientras me senté, pensé que iría a lavarse la boca y a perfumarse, ya que apestaba. Interrumpió mis ideas cuando vino y a mi costado hizo un gesto amablemente, pase y me senté en donde siempre me siento cada martes, en un sofá de color bordo, cómodo y viejo. El se sienta en frente de mi, también en un sofá como en el que yo tomo asiento. El consultorio tiene la fachada de una sala corriente, de cualquier casa. Supongo que eso me hace sentir más cómoda, por el hecho de que me olvido de que estoy en un consultorio. Una vez sentados, nos olvidamos de los gestos amables y usamos las palabras, con voz baja me pregunto:
-¿Qué tal andas?
-Bien... -respondi con una voz más baja que la de él.
-¿Cómo te ha ido en la semana?- me pregunto elevando más la voz, rompiendo el hielo.
-Bien... -le respondi tranquilamente sonriendo.

Observó mi ficha, y empezaron las preguntas, una conversación que resulta ser divertida en muy pocas ocasiones. La mayoría de las veces las preguntas que me hace resultan muy difíciles y por lo tanto, quiero salir lo más rápido posible del consultorio. Esta vez, supe responder las preguntas, cada una de ellas, sin quedarme en silencio como veces anteriores. Me sentí bien.

En el consultorio, hay un cuadro que desde el primer día de mi consulta llamó mi atención, es muy grande. Es una pintura muy bella, muy llamativa, muy entretenida. Parece ser una pintura de algún pueblo, o alguna escuela, algún lugar en donde se encuentran muchas personas. Cada persona es diferente, y cada una de ellas tiene labores distintos. Siempre observo, aunque ya lo haya visto muchas veces. Hay un estante, a nuestro costado, a la izquierda, y en la primera fila hay un calendario, que ya está vencido. En la segunda fila hay muchos suvenires de búhos, como siete de ellas, de madera, de porcelana, de cerámica, todas hechas en forma distinta, todo un bello arte que observar. En la tercera fila hay libros de psicología y psiquiatría, como también lo hay en la cuarta fila, y en la quinta fila, hay recetas y medicamentos, entre algunos que otros libros viejos.

A nuestra derecha, hay un sofá más grande, esos en donde pueden sentarse varias personas. Es ahí en donde solemos imaginar a las visitas que me ayudan a esclarecer ciertos comentarios que él hace, me divierte tanto imaginar cosas. Parece que ambos estamos locos, hablando con personas invisibles. A su derecha, está una mesa de luz, en donde está el teléfono, y su termo que contiene café. Mientras conversamos, se sirve café, y yo me quedo sin aliento por un buen rato, ya que odio el café, y el aroma es fuerte y no puedo olfatear porque siento asco. El lugar en donde estamos tiene un aspecto lúgubre, hay cortinas oscuras y una luz muy opaca. La clínica en sí, es fúnebre.

Es muy profesional, me enseña cosas, y me explica cual es mi situación. Tiene 33 años, y yo lo veo muy inteligente. Parece estar casado, obtiene un anillo de oro en el dedo. Siempre dije que las apariencias engañan, en este caso me refiero a como viste él. No se peina, sólo se acomoda el cabello encrespado con la mano, usa camisa, jeans y converse. Pero yo lo considero un 'gran maestro', por la sabiduría que tiene y me transmite.

Nuestra conversación dura una hora y quince minutos a más tardar. A veces siento que no pasa el tiempo, y eso sucede cuando hablamos de cosas que a mi no me gustan. Se despide de mi como me saluda, con un gesto amable. Yo le doy las gracias, y me despido cordialmente. Después de eso, sale a fumar de nuevo, se recuesta por la pared manchada, observa a la ciudad loca, y piensa en quién sabe que cosa, absorbe el humo del cigarrillo, contamina sus pulmones poco a poco, y luego vuelve a expulsar...

viernes, 30 de diciembre de 2011

miércoles, 21 de diciembre de 2011

"Para las desgracias el tiempo es eterno, y nunca es un buen momento para hablar de ellas."


Llorar juntas es algo que no quise. Pero ¿comprenden ustedes lo que es sufrir en soledad?. Me he castigado sola por cosas que ella no lo haría, y saben que, me arrepiento, todos mis actos son tan pueriles, yo no me entiendo, es tan doloroso ver mis marcas y pensar que me aumentarán la dosis, pues no me equivoqué al pensar en tal cosa.

Un abrazo que llena, unas lágrimas que acompañan, y unas palabras de aliento y desesperación. Nunca quise lastimar, entonces me lastimé a mi misma. Pero una confesión como esa, lastima el doble a la persona a quién no quise hacer daño ni con la mirada.

Susurro miedos en el vacío de mi mente, siento frío en el fondo de mi alma; ¿quién está ahí para abrazarme? Ella. Solamente ella y nadie más. Los caballeros dejaron de existir. Me vuelvo loca con mis idilios, no puedo dormir pensando en aquellos recuerdos tan inocentes.

Desearía que todo fuera diferente, no quiero ser la de antes ni la de ahora, lo siento.

viernes, 9 de diciembre de 2011

No more drugs. I can to be happy :D

A veces me tropiezo tanto que ya no hay lugar para nuevas heridas, y todo me duele, y no puedo construir porque me rindo ante tanto sufrimiento. A los 16 años me pregunte quién era yo, empecé a explorarme y encontré cosas muy oscuras en mi: una chica vacía, solitaria y sin amigos, con mucho resentimiento y bolsas de recuerdos cruentos. Llore un año, a los 17 años fui con la psicóloga, me sentí peor y deje de ir. A los 19 años volví a ir porque mi situación había empeorado, me diagnosticaron depresión y ahora me están medicando. Visito a mi psiquiatra una vez por semana, odio sus preguntas, siento el sabor amargo. Siento que he superado muchas cosas que antes no me dejaban vivir, me he liberado más y despierto con ganas de vivir. Siempre caigo, pero vuelvo a levantarme. Y ahora, a los 19 años veo a una mujer fuerte, que está aprendiendo a quererse, está haciendo amigos, y cuida sus emociones.

Cada día, disfruto de mis gatos, de mis amigos y de mi familia por supuesto. Estoy eternamente agradecida con mi mamá, quién en los momentos más difíciles de mi vida me acompañó sin derrumbarse, el pilar de mi alma y espíritu. Gracias a mis amigas y amigos quienes hacen posible que yo ría a carcajadas. A mi familia, gracias.

Hoy desperté alegre, y no olvide las cosas feas que me han pasado, simplemente empecé a disfrutar mi hoy, dejando atrás el ayer. Llore, y dije "Dios mío, me has dado amigos de verdad, una familia que me ama, una luz para no volver a perderme en la oscuridad"...

Tantas decepciones y golpes hicieron cambiar mis ideas, y a todo agregaba "nunca", y hoy quiero decir que ese nunca ya no existe. Mis sueños volvieron, no importa que tan difícil sea la tarea para cumplirlos.

Mi gran meta es dejar las pastillas y seguir riendo, superando, disfrutar de todo esto que me rodea, sin reglas ni condiciones, quiero disfrutarme.